Nuestro cuerpo es mucho más que una máquina, por separado cada pieza parece el componente de un aparato mecánico, filtros, bomba, sistemas de control, depuradora, pero unidas conectan un ser vivo con la capacidad de comprenderse a sí mismo y a su entorno. Este ser humano es capaz de desarrollar un estado consciente y tranquilo, o ceder a la presión social y vivir en un mar de tensión.

Hoy día pareciera que todo a nuestro alrededor atentara contra la posibilidad de vivir saludables, en paz y equilibrio: el ritmo vertiginoso en el que nos movemos, la contaminación, las presiones en todos los entornos, el bombardeo publicitario de productos que atacan nuestra salud y que igualmente compramos y consumimos, los falsos valores que nos empujan a correr tras metas que entrampan y nos consumen por dentro y por fuera.

El estrés es una reacción de carácter fisiológico de todo nuestro organismo para poder hacer frente a una determinada amenaza. El estrés y la ansiedad, más que ninguna otra cosa, afectan la calidad y el equilibrio en nuestras vidas. Son los factores que, hoy en día, atentan a nuestro cuerpo, manteniéndolo en constante tensión, provoca gastritis, ataques cardiacos, desalinea la columna vertebral, agota las glándulas suprarrenales y nos llevan a escapar por medio de obsesivas adicciones. En fin, hace falta mucha consciencia aún y hacer un STOP para apartarnos de la presión y volver al origen.

Podemos dividir en clases las causas del estrés, aunque esto solo nos proporcionará una idea aproximada, ya que éste es la combinación de agentes de diversas procedencias.

Éstas son:

  • Sociales: Conflictos laborales, de familia, con amigos, financieros y hasta políticos.
  • Biológicas: Enfermedades y acontecimientos ligados a procesos degenerativos.
  • Químicas: Contaminación, consumo de alcohol, tabaco y drogas.
  • Psicológicas: Reacción negativa frente a situaciones de rabia, presión, miedo, ansiedad, depresión, diversos cambios, duelos, etc.
  • Climáticas: Frio, calor, etc.

Desde la visión del yoga aprendemos que el estrés es una energía.

Para entender como combatir el estrés a través del yoga, es necesario conocer mucho más que posturas. El yoga es ante todo un arte, una ciencia, y una  filosofía de vida, un conjunto de técnicas psicofísicas-espirituales que integra tres planos existenciales del ser humano: cuerpo, mente  y espíritu. Conectando al ser humano con las energía vital del universo y con su propia concepción del todo.

La ciencia del yoga no sólo se centra en el trabajo físico, sino también en el trabajo energético estimulando a través de diferentes posturas y ejercicios respiratorios, el correcto fluir del Prana (Energía Vital). Cuando estamos bajo la influencia del estrés, dicha energía vital se bloquea, debilitando todos los sistemas del cuerpo, causando así diferentes dolencias que afectan nuestra calidad de vida.

La buena noticia es que sólo se requiere un esfuerzo normal para conseguir resultados óptimos saludables. Físicamente, se requiere más de constancia que de dolor, una hora al día 3 veces por semana (caso de principiantes) o todos los días (en caso de práctica más avanzada), es el tiempo correcto para mantenerse en plena forma. Esto debe ir acompañado de una dieta balanceada con mayor o menor cantidad de calorías según las características fisiológicas de cada persona. La correcta alimentación también es indispensable así como la perseverancia  en la práctica.

Hoy, más que nunca, esta técnica resulta tan necesaria como un recurso para la vida cotidiana, especialmente para aquellas personas sometidas a un intenso estrés, en diferentes ámbitos laborales. La práctica constante ayuda equilibrar los rasgos de la personalidad, a desarrollar la creatividad y las cualidades individuales para dar respuestas más armónicas a diversas situaciones y retos de la vida.

Observar la respiración es una excelente herramienta. Existe una explicación fisiológica respecto a la efectividad de esta técnica para hacer frente a una crisis de estrés. Cuando ocurre un evento que reta tu paciencia o pone en peligro tu seguridad, el corazón se acelera, los músculos se contraen y la respiración se vuelve superficial y rápida. Al observar tu propia respiración, ésta automáticamente reduce su ritmo,  permitiendo que se relaje, el pulso se normaliza y los músculos abandonan la tensión. “Si puedes relajarte en una crisis, podrás resolver esa crisis”.

A continuación encontrarás cuatro ejercicios respiratorios anti estrés que podrás realizar diariamente:

RESPIRACIÓN 4 POR 1

Sentado con la columna recta, las manos relajadas sobre los muslos o rodillas con las palmas giradas hacia arriba, los ojos cerrados. Inhala lenta y profundamente a través de nariz, segmentando la respiración en 4 partes iguales, luego exhala de una sola vez. Permita que la respiración sea rítmica y controlada. Puede realizarse por 3 minutos.

RESPIRACIÓN DE EXHALACIÓN RÁPIDA

Esta respiración actúa sobre los centros nerviosos y se usa en caso de emergencias emocionales. También es útil para disminuir la adicción a la nicotina, ya que ejerce un efecto calmante y purificante.

En la misma postura anterior inhale prolongadamente y de forma profunda por la nariz, de manera que la caja torácica se expanda varios centímetros, luego exhale todo el aire a través de la nariz en una gran y rápida exhalación. De 3 a 10 veces como máximo.

RESPIRACIÓN 4 POR 4

En la misma postura anterior, los ojos cerrados y enfocados en el entrecejo. Inhala segmentando la respiración en 4 partes iguales expandiendo completamente la capacidad pulmonar, luego exhala de la misma manera vaciando completamente los pulmones. Para finalizar inhala profundo, mantén la respiración por 15 segundos y exhala poderosamente, repetir y mantener, y finalmente relaja.

RESPIRACIÓN LA TRAVÉS DE LA FOSA NASAL IZQUIERDA

Sentado con la columna recta, la mano izquierda sobre el regazo. Lleva el pulgar derecho de manera que tape la fosa nasal derecha, dejando los demás dedos apuntando hacia arriba. Comienza a respirar profundo y prolongadamente por la fosa nasal izquierda, distiende el abdomen llevando el aire hacia la parte baja de los pulmones, luego expande el pecho para llenar la parte alta. Exhala completamente. Esta respiración es ideal para realizar antes de ir a dormir, para tener un sueño profundo y reparador. 12 a 26 respiraciones, en la última sostener el aire por 5 segundos, luego exhala y relaja.

La filosofía del yoga incluye además aspectos nutricionales, ya que todo lo que comemos genera también el estado de salud y la energía con que contamos, es decir, se considera la alimentación como medicina preventiva.

A continuación se detallan 8 alimentos anti estrés que pueden ser incorporados en tu dieta diaria:

PLÁTANOS: Es un alimento muy útil para el sistema nervioso, posee vitamina A y casi todas las del complejo B. Además es muy bueno para sanar úlceras.

ALMENDRAS: Es un alimento con propiedades regenerativas, posee todos los nutrientes necesarios para fortalecer el sistema nervioso; vitaminas del complejo B, todos los minerales y una proteína de alta calidad. Es considerado además como alimento energético. Pueden consumirse sin piel para que sean fáciles de digerir. 5 a 10 por día son suficientes.

PASAS: Son muy ricas en hierro, poseen calcio, magnesio, fosforo, potasio, cobre y vitaminas B1 y B6. Un puñado es suficiente y se recomienda tomar agua para compensar el que sean deshidratadas. Pueden ser consumidas como snack, mezcladas con hojas verdes y con avena al desayuno.

BRÓCOLIS Y ESPINACAS: La espinaca tiene alto contenido de vitamina A y el brócoli en vitamina C, ambos poseen una cantidad notable de vitamina B y minerales como potasio, hierro, calcio, cobre y magnesio.

GERMEN DE TRIGO: En él se encuentra el 70% del valor nutricional de la semilla entera. Posee vitamina B, vitamina E, hierro fósforo, cobre, magnesio y potasio.

SEMILLAS DE GIRASOL: Es una fuente de vitamina B y E. La vitamina E ayuda en la oxigenación  de la sangre y fortalece el corazón, y la vitamina B fortalece el sistema nervioso. Se recomienda consumirlos sin tostar y sin sal.

MELISA, MANZANILLA, PASIFLORA Y VALERIANA: Infusiones que ayudan a dormir más profundamente, fortaleciendo el sistema nervioso y relajando área abdominal. Y por últimos se sugieren los tés de hojas de frambuesa, menta, salvia, romero, que pueden ser endulzados con miel.

La práctica del yoga, es abrirse a un proceso gradual que eleva la consciencia en todos los aspectos de la naturaleza humana.

Es necesario simplificar, más tensión involuntaria es más mecanicidad, más relajación es más libertad, es tomar consciencia que no solo hay un tipo de vida posible sino tantos como estados de consciencia, y cuanto más elevado es el estado de consciencia mayores son las posibilidades vitales que se abren ante nosotros.

Mónica Romero Marchan

Coach Neurolingüístico ICC

PNL – Practitioner

Instructora de Yoga

 

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