¿Alguna vez has contado cuántas respiraciones realizas por minuto? La inhalación es el primer acto cuando nacemos y la exhalación es el último. Durante el transcurso de nuestra vida estamos constantemente inhalando y exhalando de manera automática, sin tomar consciencia de estos actos. El uso correcto de la respiración es una habilidad que se debe cultivar.

 

Una respiración consciente puede ayudarnos a regular nuestro estado mental, emocional, la concentración, situaciones de estrés, y nos permite liberar el 90% de las toxinas de nuestro cuerpo.

 

En promedio inhalamos 16 a 17 veces por minuto, si una persona está molesta hasta 20 veces por minuto, si está muy tensa puede aumentar hasta 25 veces por minuto. Muy por el contrario si la persona se encuentra calmada, tranquila y feliz las inhalaciones bajan a 10 por minuto y de 2 a 3 si logra concentrarte en ella, logrando así un estado mas meditativo.

 

¿Como hacerlo?

 

Para comenzar respire por la nariz y no por la boca, la nariz ayuda a calentar el aire y a limpiarlo de impurezas antes de enviarlo a los pulmones.

 

Permita que su espalda se mantenga recta, si la columna está en una posición balanceada, el abdomen y las costillas se moverán con mayor libertad. Esto es básico para situaciones cotidianas; en la oficina, manejando, en el bus, en la sala de clases, etc.

 

Para realizarla de manera correcta, se debe distinguir las tres partes de una respiración completa: baja o abdominal, media o intercostal, alta o clavicular. Se comienza a inhalar llenando primero el abdomen, luego expandiendo el pecho y finalmente levantando las costillas superiores y la clavícula, hasta que los pulmones alcancen su máxima capacidad. La exhalación es el mismo proceso de manera inversa: la parte superior se desinfla, después la parte media y finalmente se jala el abdomen hacia adentro, haciendo que el ombligo se succione  hacia atrás en dirección a la columna. Una inhalación y una exhalación se cuentan como uno, para luego comenzar el ciclo nuevamente. Permita que su rutina respiratoria se vaya realizando de manera profunda, suave, fluida y también placentera.

 

A continuación se detallan algunos de sus beneficios:

 

  • Relaja y calma.
  • Mejor concentración.
  • Reduce el estrés y la ansiedad.
  • Bombea el fluido espinal hacia el cerebro, dando gran energía.
  • Activa y limpia canales nerviosos.
  • Expande la capacidad pulmonar.
  • Limpia la sangre.
  • Fortalece el sistema inmunológico.
  • Regula el PH (ácido-alcalino), que afecta la habilidad de manejar situaciones de tensión.
  • Mayor rejuvenecimiento de glándulas y de la piel.
  • Ayuda a quemar más fácilmente las grasas, debido al adecuado suministro de oxígeno.
  • Elimina las toxinas del cuerpo.

 

Para finalizar, la respiración no solo se relaciona con el aspecto fisiológico, sino también a niveles sutiles del equilibrio interno y de carácter emocional. Los invito a vivir esta experiencia como una disciplina diaria y por consiguiente a mejorar su calidad de vida.

 

 

 

 

Mónica Romero Marchan

Coach Neurolingüístico ICC

PNL – Practitioner

Instructora de Yoga