Un verdadero tsunami ha desatado, en los últimos días, la polémica entre el canal de televisión La Red y las Fuerzas Armadas, luego que estas, en una acción aparentemente coordinada y avalada por el Ministerio de Defensa, protestaron en declaraciones separadas por el contenido de un programa humorístico transmitido el viernes 16 por dicho medio de comunicación.
En el programa “Políticamente incorrecto” se hace una parodia entre una periodista y un general de ejército, ambos interpretados por actores, cuyo contenido –a juicio del Ejército- “no demuestra otra cosa que el ánimo de deslegitimarlo y degradarlo (…), reflejando además ignorancia del quehacer institucional”
La declaración del arma de tierra, respaldada horas después por la Fuerza Aérea y la Armada, y con el visto bueno del ministro de Defensa, Baldo Prokurica, puso sobre la mesa del debate si se respeta o no la libertad de expresión en Chile.
La reacción mayoritaria de distintos sectores coincide en que las fuerzas armadas están inhabilitadas por la Constitución para emitir opiniones o declaraciones sobre la contingencia. Y esto, naturalmente, incluye la prohibición de pronunciarse sobre los contenidos de programas periodísticos, cualquiera sea su género.
El propio diario El Mercurio, vocero histórico de los sectores conservadores, reconoció en un editorial que la sátira del canal La Red “debe considerarse amparada por el ejercicio de la libertad de expresión”
Aunque comprende la molestia del ejército, expresa que en estas materias cabe esperar que cualquier respuesta se haga por los conductos regulares del Ministerio de Defensa. Y agrega: “no resulta sano para nuestra institucionalidad democrática ni para el propio Ejército el verse envuelto en este tipo de controversias, que dan pie a diversas interpretaciones, realzan el programa al que critican y, en definitiva, generan un ruido político en que es la propia institución la dañada”
El Premio Nacional de Periodismo, Abraham Santibáñez, maestro de varias generaciones, es categórico ante la actual controversia y aporta un elemento para entender el malestar del ejército. Señala que “en la medida en que altos mandos y sus subordinados han incurrido en actos condenables, la reacción ha sido culpar a los periodistas”
Puntualiza que “no son solo hechos individuales. Se han usado organismos de inteligencia para investigar y hostigar a periodistas. Incluso se ha engañado al Poder Judicial”
Según Santibañez, “nada de eso se reconoce institucionalmente. Por el contrario, en vez de asumir responsabilidades, se reitera de los dientes para afuera algo que no existe: el supuesto respeto de la libertad de expresión”.
Todo indica que la polémica escalará en los próximos días porque la oposición citará al ministro de Defensa, Baldo Prokurica, para que dé explicaciones por la vulneración del artículo de la Constitución que establece la no deliberación y la obediencia de las fuerzas armadas al poder civil.
La controversia también saltará al plano internacional, donde ya los organismos encargados de velar por el respeto a la libertad de expresión han puesto sus ojos sobre las vulneraciones que se están produciendo en Chile, y que vienen desde hace rato