El 6 de Marzo del 2014, se aprobó por parte del Consejo de Ministros, el proyecto Mediterráneo que incluye una central de pasada en el rio Manso y un sistema de transmisión muy agresivo. Esta central, de 210 MW aprovecha uno de los afluentes del río Puelo, compartido con el vecino país de la Argentina. El Valle junto con el de Ensenada y Cochamó, constituyen las primeras cuencas del Norte de la Patagonia Occidental.

 

En el caso de este proyecto, visité el terreno el año 77, con motivo del Estudio de Caminos de Cochamó por Paso Manso y de Puelo a la frontera Chileno-Argentina. Posteriormente, planteado el proyecto hidroeléctrico, pudimos apreciar en terreno la conveniencia  de que la línea de transmisión no dañara irreversiblemente el valle del Manso, el Lago Tagua Tagua, el río Puelo, y el Camino Austral entre esta localidad y Cochamó y por el paso aéreo que propone sobre el Estuario de Reloncaví, para conectarse con la línea que viene de la central de Canutillar.

 

En el caso del paso aéreo sobre el Estuario Roloncaví, significaría dañar significativamente el atractivo paisajístico y todo el turismo de entrada de la Patagonia. Esto es claramente adverso a lo que establece la Ley de Bases del Medio Ambiente. Además, basta fijarse en el monolito del trágico accidente aéreo ocurrido en una línea de transmisión local en el área de Cochamó, donde perdieran la vida personas de la Fuerza Aérea y pobladores del sector hace varias décadas. Lo que corresponde acá, es una línea submarina, si uno considera todos los costos y efectos. En el caso de la transmisión al fiordo desde la confluencia del río Torrentoso con el Manso, resulta también claramente más ventajoso aprovechar los portezuelos del valle del río Steffen, ahorrando más de 20 kms., pudiendo sortear sectores que tienen alerces. Con ello se evitará un grave impacto a uno de los sectores patagónicos más sensibles con una floreciente actividad turística, agro-ganadera y una serie de otros potenciales, que además tiene santuarios y áreas de conservación. Están claramente identificadas las rutas que utilizaban los Tehuelches desde las pampas hacia los fiordos del Pacífico con una gran cantidad de jeroglifos. En esta materia, las comunidades indígenas también requieren ser respetadas.

 

Estamos aquí ante un caso de falta de trabajo previo y flexibilidad, para adaptar los proyectos a las realidades locales y las cuencas, para los cuales hay que hacer manejo integrado  participativo y con mucha antelación, para prevenir conflictos y más bien fomentar las Energías Renovables No Convencionales, que satisfacen las demandas locales y tienen lejos mayor potencial que los proyectos que producen estos sacrificios.