Existen poblados donde pareciera que el tiempo no pasa, La  ampliacion de la Autopista 5 norte le dio un impulso hace ya varios años, pero al recorrer sus cuatro calles, pareciera que todo se ha detenido y nos esperan los recuerdos de la niñez a la vuelta de cada esquina.

Quilimarí es un pequeño poblado histórico. Su nombre es una derivación del mapudungun “Küla”: tres y Mari: diez, es decir, treinta. Ubicado a 25 Km al sur de Los Vilos, puerta de entrada al Valle del Quilimarí. Este poblado es heredero de recuerdos culturales que se remontan a la colonia, como por ejemplo: la trilla, el rodeo, el canto a lo profano y lo divino. Las expresiones religiosas han perdurado por mas de 400 años como su iglesia fundada en 1789, pero de la cual existen registros eclesiásticos desde el siglo XVII.

La principal fiesta religiosa se celebra el 16 de julio cuando se conmemora a la Virgen del  Carmen de Palo Colorado. “La leyenda de esta Virgen se remonta a tiempos de la Colonia, cuando un grupo de conquistadores españoles escapaban del ataque de indígenas locales. En el trayecto un español dejó una imagen de la Virgen (escondida) en el tronco de un lúcumo silvestre (Pouteria splendens), especie que se conoce con el nombre de Palo Colorado. Cientos de años después, un leñador cortó el lúcumo y halló la imagen de la Virgen. Sorprendido la llevó a la Iglesia de Quilimarí donde se le construyó un altar. Sin embargo, la imagen se devolvía a su lugar de origen. Luego de varios intentos de dejar a la Virgen en la Iglesia sin éxito, se optó por construir una animita en el lugar en que aparecía y hasta el día de hoy su imagen permanece allí.

Otros atractivos turisticos son la artesanía en cuero, las preparaciones campesinas como mermeladas, miel, quesos de cabra y aceite de oliva; vìveros con variadas plantas y muchas frutas y verduras.

Quilimarí es una curiosa mezcla entre campo y playa, en un minuto del tiempo habia un río del mismo nombre,  que desembocaba en la playa de Pichidangui. Hoy, solo quedan vestigios de aquello. El agua del río quedó atrapada en algún lugar de la cordillera, en la sequía de los últimos años, en las plantaciones de arándanos de la precordillera. Lo concreto que hoy solo existe el recuerdo de los pozones donde nos bañábamos cuando niños; recuerdos de la pesca de pejerrey en la laguna. Hoy solo quedan recuerdos alimentados por gaviotas, buitres y otras especies ornitológicas propias de la zona.

Cómo no recordar el clásico paseo a la cueva de la Quintrala; una caverna ubicada en Quelén, en el extermo opuesto al balneario de Pichidangui; luego de llegar al final de la playa se debe subir una pequeña pendiente y caminar durante 15 minutos ,aproximadamernte, hasta llegar al lugar donde, según cuenta la leyenda, Catalina de los Ríos y Lisperguer, La Quintrala, mantenian esclavos cuativos.

Quilimarí es la puerta de entrada a un valle al cual se accede en el kilómetro 199 de la ruta 5 norte. La primera parada obligada es “La estación”;  Senpomotos, Una tienda para los amantes del enduro, deporte cada día mas popular en la zona.  Ademas hay un par de  negocios para abastecerse, “Don Carlos” y  “El Chinito. Luego se puede apreciar una de las curiosidades del lugar, pues contra toda lógica, se baja subiendo; ya que el camino tiene una pronunciada pendiente en dirección a la cordillera.

Llegando al pueblo,  una parada imperdible, es la carniceria “El Nino”, pues si tiene suerte y no se han agotado, no dude en comprar  arrollado de huaso y las longanizas de producción artesanal. La panadería de la familia Méndez, la familia Salinas tenía su boutique, la Ferretería La Princesita , “El Marino”; el pan donde “Doña Chinda”, las mermeladas donde la señora Amelia, el restaurante Don Carlos donde probé por primera vez la malta con huevo; frutas y verduras donde Tomas chico. Todos imperdibles del pueblo.

El camino por la “Ruta del cuarzo” fue pavimentado ya hace varios años, así que a pesar de lo sinuoso, el viaje se hace corto, hasta llegar al poblado de Guangualí.

Poblado de Guangualí: nombre que deriva del mapudungún: Wawan: Trigo de mala calidad y Lif: vacío. Toponimia que puede atribuirse a la presencia de centros de molienda indígena en piedras tacitas, presentes en la localidad.

Ubicado a 14 km de Quilimarí, es un pequeño poblado de agricultores que se distingue por la producción de paltas, destaca la artesanía en cerámica gres y en madera, predominando en estas últimas, figuras de animales domésticos y silvestres .

Al salir de Guangualí el camino se bifurca y si toma a la izquierda llegamos a Lo Muñoz y su museo. Eso sí,  antes otra parada obligada es la Cerámica Gres de Palo Negro.

Museo de Lo Muñoz: Ubicado en el Rancho de Los Almendros, 5 km al este de Guangualí, se levanta el único museo de la comuna; posee una colección privada de piezas arqueológicas, paleontológicas, naturales, rurales y de patrimonio religioso que narran la historia del Valle del Quilimarí. Entre estas destacan diversos minerales, jarros indígenas, animales embalsamados y antigüedades rurales. Conlindante al museo hay una tienda con artesanías, souvenires, miel, lanas naturales y hierbas medicinales; además, de un restaurant y camas de cuarzo.

Si, en cambio, en la bifurcacion tomamos a la derecha, avanzaremos en dirección al Tranque de Culimo, del cual poco y nada queda, las motobombas instaladas en el fondo del tranque son la confirmación de que el agua no volverá a llenar este embalse, a lo menos por mucho tiempo más.

Siguiendo el camino llegaremos al poblado de Tilama.

Particular atractivo turístico tienen los petroglifos de la zona.

Petroglifos de Tilama, Los Cerrillos, Culimo y Pangalillo: Corresponden a expresiones de arte rupestre, realizadas por las culturas Molle, Diaguita y Diaguita-Inca entre los 5.000 a 470 años AC. Se trata, específicamente, de máscaras, diseños antropomorfos, zoomorfos y abstractos. Los Petroglifos de Tilama, Pangalillo y Culimo se ubican próximos en las localidades homónimas del Valle de Quilimarí. Una vez en las localidades, se puede acceder a pie a través de senderos de corto trayecto.

Mina de Cuarzo “La Confianza”: En una mina a tajo abierto del siglo XIX ubicada en el poblado de Tilama. En la actualidad esta  cerrada, aunque se utiliza como pozo de agua. De esta mina se extraía cuarzo criptocristalino (Lechatelierita) y macrocristalino (cristal de cuarzo). Se puede observar por un camino colindante al cercado de la mina.

Aquí, termina el camino D-841, encontrandonos con la  Ruta D-37, que une Petorca con Illapel, aquí podremos encontrarnos con algunos puentes historicos, tanto si viramos a la izquierda como a la derecha:

Túneles y Puentes de Quelón y Tilama: Consisten en 9 monumentos ferroviarios del antiguo ramal Norte Los Andes-Vicuña, fundados por el presidente Ramón Barros Luco en 1910. Debido a esto algunos monumentos llevan inscritas una estrella como simbolismo del centenario de Chile. Tras una incesante gestión de vecinos, el Consejo de Monumentos Nacionales los declaró en la categoría de Monumentos Histórico el año 2010. Estos monumentos son 5 puentes (3 de piedra y 2 metálicos) y 4 túneles, de los cuáles el túnel La Palmas es el de mayor longitud con 1 Km de largo. Se ubican en la ruta D-37 Entre Illapel-Tilama, su acceso es por la ruta del Valle del Quilimarí o la ruta del Valle del Pupío.

Por esta ruta llegamos a Caimanes, una de las llamadas “zonas de sacrificio”, lo que no es más que el eufemismo para decir que la situación de sequia en que viven, ya no tienen vuelta atrás. Un recorrido por el presente y el pasado de poblados olvidados en el tiempo, un recorrido por parte de la historia de nuestro país que, en tiempos de pandemia, se hace más necesario que nunca recorrer. El Chile profundo, sediento de agua que llene sus ríos y todos podamos disfrutarla: el pequeño agricultor en su chacra, los animales de pastoreo, los niños bañándose en los pozones … no solo las grandes empresas que la acumulan, como si la lluvia, las montañas, las corrientes de viento fueran de su propiedad.