“Desde Greenpeace no solo expresamos nuestra preocupación por los jóvenes que caen en estos peligrosos desafíos que solo los dañan, sino que lamenta que este macabro juego sea relacionado con la ballena azul, probablemente la especie más magnífica que habita los mares del mundo. Ningún joven debe arriesgarse a participar de un juego tan macabro como el que conocemos”, dice Matías Asun, director nacional de Greenpeace en Chile.

Se trata de un cruel juego de pruebas, especialmente seguido por jóvenes de 12 a 14 años, el cual consiste en una serie de “retos” que van in crescendo, pasando de peticiones inocentes como comer una determinada cantidad de huevos hervidos o no hablar durante todo el día, a otras “exigencias” de alcance macabro o autoflagelante, como hacer invocaciones espirituales o hacerse cortes en la piel con forma de ballena azul.

Este fenómeno en línea, que se cree nació en Rusia hace un par de años, ya se ha expandido por varios países de la región y en Chile se comienzan a conocer los primeros casos.

“Ningún joven debe arriesgarse a participar de un juego tan macabro como el que conocemos. Desde Greenpeace expresamos nuestra preocupación por los jóvenes que caen en estos peligrosos desafíos que solo los dañan. Lamentamos que este cruel juego sea relacionado con la ballena azul, probablemente la especie más magnífica que habita las aguas del planeta. La ballena azul debe ser vista como icono de majestuosidad y belleza y nunca como símbolo de autodestrucción adolescente” dice Matías Asun, director nacional de Greenpeace en Chile., dice Matías Asun, director nacional de Greenpeace en Chile.

La industria ballenera ha cazado a estos animales de manera indiscriminada desde hace años y por eso uno de los símbolos de las batallas medioambientales de Greenpeace ha sido precisamente la protección de estos magníficos animales marinos.

Y la ballena azul -el animal más grande que ha habitado jamás el planeta- es una de las especies que aún no se ha recuperado de la caza indiscriminada que la llevó al borde de la extinción.

Hoy, además, estos cetáceos deben enfrentar otras amenazas para su supervivencia, como el cambio climático, la contaminación de los mares, la destrucción de su hábitat y la pesca descontrolada.