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Nueve reclusos del Complejo Penitenciario de La Serena construyeron sillas, repisas y mesas -entre otras cosas- para 52 niños.

 

Un importante aporte para el desarrollo de los pequeños del jardín infantil “Nidito de Amor” fue el que realizaron nueve internos del módulo 41 del Complejo Penitenciario de La Serena. Se trata de un completo set de mobiliario, consistente en mesas, sillas, percheros, baúles, y juegos infantiles -incluido un resbalín- que además, iba con valor agregado.

 

Y es que fueron los propios reclusos quienes utilizaron sus recursos y sus manos, para elaborar cada uno de los implementos, que desde ahora, servirán para contribuir al desarrollo motor de los 52 pequeños alumnos y alumnas del jardín infantil.

 

“Quisiera valorar el trabajo que han realizado los internos de Huachalalume;  en primer lugar, porque esto tiene un valor social y comunitario de la principal importancia para la comuna de Coquimbo, es una donación para un jardín infantil de Tierras Blancas donde hay necesidades, hay niños y niñas en situación de vulnerabilidad que requieren del apoyo de nuevo equipamiento. Y en segundo lugar, esto ayuda en el proceso de reinserción social de las personas privadas de libertad y esperamos seguir replicando iniciativas como esta que nos permitan dar cuenta que la resocialización es posible”, enfatizó el seremi de Justicia y Derechos Humanos, Carlos Galleguillos Carvajal.

 

Por su parte, el director regional de Gendarmería en Coquimbo, coronel Francisco Alarcón, señaló que: “Con actividades como esta, buscamos generar conciencia en la población penal, en torno a las necesidades sociales de la comunidad. En este caso específico, los internos saben que con la donación de mobiliario están aportando significativamente en los procesos de formación pre escolar de los niños“.

 

“Nidito de amor” es un jardín infantil emplazado en el sector de Tierras Blancas, dependiente de la Municipalidad de Coquimbo y que atiende a niños y niñas pertenecientes a familias de escasos recursos. La educadora encargada del recinto, valoró la iniciativa generada entre los internos. “Estamos muy agradecidos de que nos hayan elegido, pues se trata de una gran ayuda para nuestro jardín, ubicado en un sector vulnerable. Es valorable además, que haya nacido de ellos la instancia para buscar fondos, comprar los materiales. Así, se dan cuenta de la importancia de la primera infancia”, indicó Marcela Valdivia.

 

Esta no es la primera vez que los internos del Complejo Penitenciario de La Serena demuestran su solidaridad hacia los más pequeños. El año pasado, tras el terremoto y tsunami, fueron los encargados de recuperar y reparar las cunas y el mobiliario del jardín infantil Perlitas de Ostión, de Tongoy, deterioradas tras la emergencia.