La felicidad, el éxito, y el equilibrio emocional  son resultado de tener maestría sobre la mente. La mente está diseñada como un sistema preparatorio para guiar y ayudar a tu vida. Es un poder que reúne tus recursos y forma tu comportamiento. Si refinas la mente, cada pensamiento que es estimulado desde el intelecto es percibido y actuado con claridad y realidad.

 

La mente forma patrones basados en hábitos, identificaciones, y apegos, como lo mencioné en mi primer artículo. Esos hábitos son tejidos desde nuestras creencias y por consiguiente de nuestros pensamientos. Para romper estos paradigmas la meditación cumple un rol fundamental, formando una relación dentro de nosotros, que sustenta nuestro equilibrio interno y nuestra proyección.

 

¿Qué es Meditación?

 

Es una práctica mental donde se entra en un estado de consciencia contemplativo para liberar la mente y experimentar tranquilidad, permitiéndonos vivir plenamente en el momento presente y conectarnos con nuestro ser interno. Una vez que se consigue tranquilizar la mente, se va disolviendo el ego, y queda un estado de observar con desapego todo pensamiento, emoción y sensación. Convirtiendo a la persona sólo en un testigo u observador.

 

Los sentimientos y  pensamientos específicos que experimentas cuando meditas son personales, cada persona sentirá diferente de acuerdo con su vida, temperamento mental, profundidad y tipo de meditación. Es una experiencia personal, aún cuando meditas en grupo. Cuando empiezas a fijar la atención hacia tu ser interno y detienes el foco exterior de tu atención normal, podrás volverte consciente de lo que está pasando en el entorno. Es como cuando se está quieto y escuchas todos los sonidos que te rodean. Podrían ser agradables o inaguantables, dependiendo de cuál sea el trasfondo. Pero conforme te percibas a ti mismo y aprendas a calmar la respiración, a relajarte, hasta las cosas intolerables pueden ser percibidas con equidad. Cuando profundizas en el sonido o en lo que has enfocado, el subconsciente, que está lleno de pensamientos y sentimientos, se vacía por sí solo. Es como limpiar un armario viejo, algunas cosas son útiles aún y otras las dejas fuera. La mente nunca se detiene, pero puede crear una quietud en su interior donde no hay reacción. Esta quietud regularmente calma el flujo de la mente y crea un espacio tranquilo en medio del caos. Esto rejuvenece y relaja a todo el que lo experimenta.

 

Relájate. Puedes estar seguro que la meditación es para todos. Es solo como una ducha diaria para limpiar tu cuerpo. Limpiar la mente ayuda a evitar errores, enfocar la energía, estar saludable y volverse bondadoso y devoto a tu corazón. No es magia. No es religión. Es una tecnología que usa lo que tú ya tienes, tus sentidos, tu mente y tu cuerpo. Simplemente vas crear una comunicación entre tú y tu mente y entre tu mente y tu cuerpo.

 

A Meditar !!!

 

Un buen lugar para meditar es cualquier lugar donde no sea perturbado durante el tiempo de tu meditación. Coloca algo firme pero suave para sentarte, puede ser una manta o un cojín de 10 a 15 cms. de espesor debajo de las caderas para liberarte de cualquier presión en la espalda baja. Si no te encuentras confortable con las piernas cruzadas en el piso, puedes también sentarte en una silla. La única condición es estar seguro de que tu peso está distribuido de manera igual en ambos pies. La columna debe estar recta y razonablemente alineada; ésta actúa como un canal central para la energía de tu sistema nervioso.

 

Muchos también encuentran útil meditar en el trabajo, para sacar la mente de la rutina y usar la meditación para volverte más claro, manejar el estrés y mejorar la comunicación con tu grupo.

 

Una vez que estas con tu columna recta y sentado confortablemente, deja el dorso de las manos sobre los muslos o que tus manos descansen en el regazo (dorso de la mano derecha sobre la palma de la mano izquierda).

Mantén los hombros relajados y el tórax superior ligeramente levantado para sostener la columna y crear equilibrio. Mantén tus ojos cerrados o enfocando la punta de la nariz.  Ahora dirige la atención al flujo de tu respiración. Respira solo por la nariz. Al principio solo obsérvala. Siente cada parte de la sensación de inhalar, de exhalar y todos los movimientos. Puedes sentir que el  cuerpo entero refleja el movimiento del respirar en pequeñas maneras. Después de 2 a 3 minutos, empieza conscientemente a volver más lenta la respiración. El rango de tu respiración normal es de 16 a 17 veces por minuto. Conforme vayas observando tu respiración, disminúyela a 8 veces por minutos o menos, 4 veces por minuto sería excelente. Deja que todos los pensamientos vengan y vayan, como un ruido de fondo. Permanece en el flujo y el sentimiento de la respiración. Realiza esto desde 3 a 11 minutos. Luego finaliza con una inhalación profunda, exhala, y finalmente inhala estirando ambos brazos hacia arriba, exhala y descansa.

 

La sanación mediante la meditación va incorporando todo aquello que se ha perdido en el ser humano. Nos reinventa permitiendo sentimientos de plenitud y alegría a medida que vamos recuperando esa esencia que creíamos perdida. Medita!!  y encuentra una inspiración que te conduzca y te guíe hacia tu realización, hacia tu felicidad, hacia tu libertad, hacia ti y tu más alta identidad.

 

 

 

 

Mónica Romero Marchan

Coach Neurolingüístico ICC

PNL – Practitioner

Instructora de Yoga

 

Bibliografía

 

  • Yogi Bhajan, PhD – Gurucharan Singh, PhD LA MENTE, sus proyecciones y sus múltiples facetas.