No soy amigo de Pamela Jiles, eso si trabajamos juntos en I.E en los 90. Ella llegó al espacio de investigación periodística de TVN, cuando yo era un novel investigador de ese programa. Trabajamos un par de reportajes juntos, pero luego de su salida, la verdad es que nos hemos encontrado un par de veces e intercambiado saludos formales.

Cuento esto para señalar que tuve un vínculo profesional con la actual diputada, pero no creo que corresponda -porque no es el motivo de esta crónica- hablar de ese tiempo como algunos que en redes sociales traen a colación una carta que le escribió Santiago Pavlovic, por una denuncia que había realizado Jiles en ese entonces, sobre periodistas cómplices de la dictadura. Dicha carta fue escrita hace por lo menos 15 años atrás, en otro contexto, poco relevante a mi juicio para analizar el actual fenómeno Jiles.

Nieta de Elena Caffarena Morice (1903-2003), la “abuela “como se auto proclama es nieta de una de las figuras más respetadas de la izquierda chilena.  Cuando cumplió cien años, Pamela escribió en Punto Final: “A veces le echo la culpa por inculcarnos esta tendencia a meternos en problemas o, como ella dice, a ‘enderezar curcunchos’ y obsesionarse preferentemente con las camisas de once varas, cuando estas valen la pena” (artículo. elclarin.cl)

Muy joven se hizo militante del clandestino Partido Comunista, que enseguida la destinó a su brazo armado el Frente Patriótico Manuel Rodríguez. En las filas del FPMR conoció a su actual pareja, Pablo Maltés. Ligada familiarmente al PC, viajó varias veces a la isla y allá en 1987 se casó con Gastón Muñoz Briones, miembro del comité central del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) de Chile, fallecido el 2017.

En los años 2000, ya fuera de TVN, tuvo un giro radical, pasando del periodismo de investigación a formar parte de varios programas de farándula como “Sálvese Quien Pueda (SQP)” e “Intrusos”, que la nutrieron de un lenguaje directo y mucho más confrontacional.

Estos antecedentes son relevantes, ya que, a mi juicio, van entregando pistas sobre la personalidad y posiciones políticas de la diputada Pamela Jiles.

Renunció al PC el 2006, pero siempre se ha definido como una mujer de izquierda.

Como muy bien lo expone CIPER, “El posicionamiento mediático adquirido por Jiles le permitió, también, incursionar en aventuras electorales que hasta 2017 no fueron muy exitosas. Tras un intento fallido de presentar una candidatura presidencial en 2009, finalmente apoyó la campaña del senador Alejandro Navarro

Además, fue candidata independiente a diputada en un distrito de la Región del Bío Bío, donde obtuvo 11.185 votos sin ser electa. De este modo, no fue hasta la última elección legislativa cuando, siendo parte del Partido Humanista y en la lista del Frente Amplio, fue elegida diputada en el Distrito 12 (La Florida, La Pintana, Pirque, Puente Alto y San José de Maipo) alcanzando 44 895 votos.”

Jiles, rápidamente, comenzó a incomodar a sus socios del Frente Amplio. Luego del estallido social no firmó el acuerdo de paz, y entra en una enconada disputa con los diputados Boric y Jackson. 

Pero es a partir del primer retiro del 10% de las AFP que la diputada Jiles comienza a cosechar el reconocimiento y apoyo de la población; los nietitos se toman las redes sociales y retiro tras retiro su figura comienza a tomar cada vez más fuerza.

He leído múltiples explicaciones, pero aquella asociada al psicoanálisis me parece la más interesante, habla de que los chilenos y chilenas somos como niños y niñas adolescentes que buscamos la protección de figuras paterna: en Michelle Bachelet, encontramos una madre, pero esta nos defraudó cuando prefirió a su hijo biológico por sobre nosotros, sus hijos adoptivos. Enojados con nuestra madre, optamos por un padre ausente: Piñera, pero él nunca estuvo con nosotros, tenía otra familia, otros intereses y nos revelamos ante él. Entonces, sin papá y sin mamá, solo nos queda recurrir a la “abuela”. Esta abuela que nos defiende, dispara desde una trinchera, una que ella misma construyó. Ataca, fustiga y humilla a una oligarquía que dice cualquier cosa, que ha perdido el pudor. Se ríe de prejuicios y sectarismos y pisotea una institucionalidad desprestigiada, que carece de legitimidad. 

La “abuela” regalonea a sus “nietitos” con dulces y billetes, miles de billetes, que curiosamente salen de las arcas de los mismos chilenos, en un contrasentido, ya que somos los trabajadores los únicos que pagamos la crisis; y como una burla del destino, colocamos más de 60 mil millones de dólares de ahorros previsionales para salvar el consumo y el modelo neoliberal, pero peor es nada.

He llegado a la conclusión que Pamela Jiles no le habla al pueblo de chile, ella es una líder de masas desorganizadas, de un grupo heterogéneo, una audiencia pluriclasista; y, eso es lo que ella mejor maneja, las audiencias.

La clase política está descolocada, pues no saben cómo hacer llegar su mensaje a estas audiencias. Hace ya demasiado tiempo que se desconectaron. Son mundos paralelos. 

El protagonismo de la diputada, complica a la oligarquía política, ya que entrega a sus seguidores un discurso de resultados concretos, estimulando al mismo tiempo a los que por tantos años se han sentidos desplazados y resentidos con un sistema que no los toma en cuenta. 

Estos son elementos que hacen temblar el actual modelo de representación; signos de un proceso revolucionario en ciernes. La clase política se reúne, intentado aplacar las aguas, buscar soluciones, en un sistema que se desmorona…

La pregunta es ¿qué culpa tiene Jiles en esto? Ninguna. Su discurso contiene elementos que le hacen todo el sentido a sus audiencias o sus nietitos. Un discurso anti elitista, con tintes de lo que algunos llaman populismo, contra toda la clase política, que justamente abandonó a la ciudadanía hace ya demasiado tiempo. Jiles, además, acompaña su relato con amenazas electorales como: “Ni un voto para la clase política miserable que arma una cocina para salvar a Piñera. Ni un voto para los que nos denostan, marginan y ningunean.

Votaremos solo x los nuestros, X independientes como @LaListaPueblo en constituyentes y por el Abuelo @Plablo-Maltés para Gobernador RM” (tiwtter).

Y lo hace con formas políticamente incorrectas, pero que le gustan a la gente. Con   ataques constantes al gobierno (desgobierno) y a algunos diputados como Boris y Sharper. Mientras a otros los reconoce  como aliados “Suma al diputado @gabrielsilber  y a la @TiaPikachu que se atrevieron a decir públicamente que votarían por La Abuela. ¡No los olvidaremos!” (Twitter).

Difícil escenario se viene, ¿podrá Pamela Jiles, sin próximos retiros en el horizonte, mantener su popularidad? o ¿podrá la clase política levantar una candidata como Yasna Provoste, que pareciera representar la meritocracia en la élite? Mujer, profesora, de origen diaguita y sobretodo política.

Si sumamos a Matthei, interesante contienda presidencial tendríamos …

La prueba de fuego del fenómeno Jiles es en poco tiempo más, y sera una prueba electoral , en la gobernación por Santiago. Si Pablo-Maltés sale primero o segundo es un escenario muy diferente a si sale 3 o 4 .