Situada en el Parque Nacional de Chiloé, una enorme playa de aguas frías y arenas doradas, que si bien no es apta para el baño, no podría quedar fuera de ningún ranking de las mejores playas de Chile por su belleza escénica: Una interminable explanada desierta rodeada por cerros tapizados de verde.

Para llegar a esta playa se debe atravesar una ruta de trekking de alrededor de 8 kilómetros, pasando por acantilados juntos al mar y bosque nativo, con miradores que permiten extraordinarias vistas desde distintas alturas.