La única posibilidad que le queda a Piñera es apelar a la facultad del veto presidencial. 

En la práctica se traduce como un veto al Congreso antes de promulgar la ley.. Esto porque la iniciativa se despachó el viernes recién pasado y la Constitución fija un plazo máximo de 30 días para permitir la acción del Mandatario desde que sale del Poder Legislativo.  El veto presidencial somete nuevamente a discusión legislativa una materia de ley y en el caso de que el Jefe de Estado quisiera rechazar por completo un proyecto, ambas cámaras podrían insistir debiendo contar con el voto de dos tercios de sus integrantes. 

Opciones de veto  

A través de esta acción, el Presidente puede agregar un artículo o capítulo a la ley, lo que se conoce como veto aditivo. Asimismo, puede aplicar un veto sustitutivo, que reemplaza una frase o artículo del proyecto; o un veto supresivo, para eliminar parte del proyecto de ley. En cualquiera de sus formas, las correcciones que haga la autoridad deben tener relación directa con las ideas matrices o fundamentales de la iniciativa y deben ser sancionadas por ambas Cámaras,  señala el artículo 73 de la Constitución