Quién me iba a decir a mí,
cómo me iba a imaginar
si yo no tengo un lugar
en la tierra.

Manuel Sanhueza Mellado, su cadáver amarrado con alambres, momificado en una bolsa, con una venda en los ojos y una mueca de horror, fue el primero en aparecer en la Fosa de Pisagua hace 31 años.


El Choño Sanhueza tenía 30 años cuando fue fusilado, era parte del Comité Central de la Jota, había sido Encargado Nacional de Pobladores, a los que conocía bien desde chico. Había nacido en Concepción, cerca de la mítica población Aguita de la Perdiz. De la BRP lo mandaron a un curso de cuadros en la URSS y de vuelta se fue a Valdivia como encargado del Comité Regional, al momento de ser detenido por el SIM era el secretario regional de la juventud del partido en Arica, había llegado hasta allá como activista durante la campaña parlamentaria de 1973, en que fueron electos diputados Oriel Viciani, en Arica y Vicente Atencio, en Iquique.

Antes, como encargado nacional de pobladores había llevado a Víctor Jara por las poblaciones de Santiago y su entusiasmo con el trabajo de organizar a los pobres de la ciudad ayudó a que Víctor Jara publicará el disco La Población.

Nadie ni nada está olvidado