Foto:Cristian Quezada Valdés, CC BY 2.0 , via Wikimedia Commons

Gran impacto ha generado en la opinión pública las fiestas clandestinas. Los ciudadanos y ciudadanas han hecho notar su repudio a este tipo de actividades en tiempos de pandemia, pero, por otro lado, es cosa de salir a la calle pasadas las 22:00 horas para percibir el masivo incumplimiento del toque de queda.

La implementación de distintas medidas preventivas es un tema que ha generado controversia y poco respeto por parte de la población hacia las medidas sanitarias. Sin embargo, esta situación no se ha visto reflejada en la cantidad de detenidos registrados después de las 22 horas, tiempo en el que se inicia el toque de queda obligatorio y que solo permite la circulación en algunas excepciones.

Las autoridades han sido enfáticas en solicitar a la población que respete las normas preventivas impuestas para tratar de estabilizar la curva de contagios. Pese a la insistencia, se continúa desobedeciendo los llamados; a lo que se suma poca fiscalización en las calles por parte de la autoridad.

Ayer, por ejemplo, un equipo de regionales online recorrió algunas avenidas de la comuna de Ñuñoa pasadas las 22:00 horas, estaban llenas de automovilistas, ciclistas, negocios abiertos y personas caminando.

Para Daniela Durán, socióloga de la Universidad Alberto Hurtado la explicación de este fenómeno, dice relación con la comprensión que tienen los jóvenes: “esto es muy propio de la juventud como etapa vital, es la baja percepción de riesgos. Cualquiera sean ellos. En este contexto, las restricciones sanitarias cercenan algo tan fundamental en esta etapa como la vida social en persona”.

Otro factor que contribuye es la visión acerca de la autoridad. Para la especialista, “es la baja credibilidad al manejo que ha tenido el Gobierno sobre la pandemia. La estrategia comunicacional ha sido errática tanto para comunicar el peligro -de hecho, se ha dado a entender que las consecuencias del Covid en la población joven son mínimas- como para transmitir las sanciones asociadas al no cumplimiento de las normas”.

Además, históricamente, “la población joven no alcanzó a vivir las consecuencias del incumplimiento del toque de queda que le tocó a la población adulta que fue joven durante la dictadura. En ese momento se jugaba la vida ante el incumplimiento, hoy no”. Así las cosas, “pareciera que el actual toque de queda busca el control político más que sanitario. Por lo tanto, una juventud que expresa desafección por la institucionalidad política, se va a ver menos compelida a cumplir esta o cualquier norma que limite su «ser joven»”, señaló.

¿Este deterioro del principio de autoridad es consecuencia del estallido social? Para la socióloga, “el deterioro, considero, es anterior al estallido social. El estallido fue la explosión de un malestar acumulado, que, si bien fue protagonizado por los jóvenes, representó -y representa- a una buena parte de la población adulta.

Además, la autoridad no se puede basar sólo en coerción, también requiere legitimidad social y política. Esa es la legitimidad en la que sustenta el cumplimiento de la norma. La coerción por sí misma no sirve. Sólo crea anticuerpos contra la autoridad política-formal.”

Por su parte, Gisela Contreras, doctora en psicología del Departamento de Psicología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Concepción, explicó que los mensajes de “normalidad” entregados por las autoridades, han sido poco claros y generan esta sensación del retorno a lo cotidiano.

 “Hay que hacer una distinción respecto a por qué la gente no se cuida. Mucho tiene relación conel rango etario y por el individualismo, porque somos una sociedad de consumo e inmediatez y debo tener todo lo que quiero. Eso apela a lo que la sociedad nos ha acostumbrado. Esto se da, sobre todo, en los jóvenes”. Como lo señalo en entrevista a diarioconcepcion.cl es mayo pasado

Son los adultos mayores los que obedecen

Un aspecto para destacar en medio de este proceso es que son los adultos mayores los que obedecen las normativas sanitarias impuestas por el gobierno.

“En cuanto a las conductas de protección, es clave destacar que los adultos mayores son quienes más se protegen. Evitan salir, no reciben visitas y no se exponen innecesariamente. Esto se explica, porque son conscientes de que forman parte del grupo de riesgo”, explicó Gisela Contreras.

Pero ¿cuál es la pena que arriesgan las personas que no cumplen con la normativa? Al parecer, eso también es poco claro, tal como lo señala Jorge Moraga Torres, Defensor Regional de Aysén.

“Se encuentra en pleno debate ante nuestros tribunales la infracción legal que se configura por parte de quien es sorprendido violando el toque de queda en tiempos de pandemia. La postura más severa, propiciada por el Ministerio Público, sostiene que en cada una de estas infracciones se configura el delito contra la salud pública previsto en el artículo 318 del Código Penal (CP)”.

Otros actores del ámbito de la justicia -la Defensoría Penal Pública entre ellos- “entienden que la infracción al toque de queda no puede significar la comisión de dicho delito, desde el momento en que por ley dicha figura penal exige que, a través del acto sancionado, se ponga en peligro la salud pública. Esto no ocurriría por la sola violación del toque de queda”.

En esta segunda postura, lo que corresponde jurídicamente es sancionar la situación como una falta, que consiste en la contravención de las reglas dictadas por la autoridad.

La discusión, por cierto, no es menor: si se condena por la figura del artículo 318 del Código Penal se tratará de un delito, lo que conllevará al registro del mismo en la hoja de antecedentes de la persona condenada y se le podrá imponer una multa de hasta 6 UTM (a esta fecha 305 mil 868 pesos). Por otra parte, si la sanción que se impone es la de una falta por desobedecer lo instruido por la autoridad, no debiese existir anotación en el certificado de antecedentes penales de quien es sancionado (lo cual, en principio, no procede en materia de faltas) y la multa a pagar es de 1 UTM (a esta fecha 50 mil 978 pesos).

En tanto el diputado socialista Juan Luis Castro, cree que el toque de queda no es hoy una medida efectiva, pues a su juicio no está siendo respetado a cabalidad ni tampoco se está haciendo respetar con sanciones a quienes lo incumplan “Lo que ha ido ocurriendo en los últimos meses es que no se respeta el toque de queda, y tampoco se hace respetar, ni hay fuerzas de orden haciendo respetar el toque de queda con sanción”, aseguró en orbitanoticias.cl

Sin sanción, sin fiscalización, sin que la población respete la norma, parece poco probable un control efectivo en el aumento de los casos covid-19 en nuestro país.