El circo mediático no para. Fue tal la presión de los medios sobre el caso, que la fiscalía -al parecer- sucumbió y buscó un culpable a como diera lugar.

¡Fue el tío abuelo! La gente, entonces, salió a la calle; apedrearon el cuartel donde estaba el inculpado detenido; lo trasladaron de recinto; y, los medios ya habían realizado: la búsqueda, encontrado un culpable, el juicio y solo faltaba la sentencia…. ¡pena de muerte!     dijo más de alguien.

Hoy cuando se realiza la formalización de Jorge Escobar, el tío abuelo de Tomás, la defensa nos hace entender lo que se conoce como “sesgo de anclaje”, que significa que la fiscalía dio una sola explicación a la muerte de Tomás y puso todas sus fichas en esta teoría. De acuerdo a los peritajes, hasta el día de hoy, no sabemos con certeza si existe la participación de terceros; no sabemos si el tío es inocente o culpable; solo podemos decir que el fiscal ha sido imprudente… cuando encontraron el cuerpo, sin pericia alguna habló ante los medios de homicidio, realizó declaraciones cuando el mismo había decretado reserva de la investigación y detuvo al inculpado sin terminar las pericias, acortando a 72 horas el plazo de formalización.

Definir la medida cautelar es el debate de hoy. El resultado, lo peor que le podía pasar a la fiscalía: Quedó en libertad . ¿Qué significa esto? Nada. Que la formalización fue apresurada. ¿Esto permite señalar que el tío es inocente? Para nada. Culpable, por ahora no lo sabemos. Lo único claro es que, queda en evidencia, la mezcla de justicia con farándula no tiene buenos resultados.