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LA SOLUCIÓN ES OBRA DE TODOS por Paolo Carrera Venegas, Presidente CChC Talca

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LA SOLUCIÓN ES OBRA DE TODOS por Paolo Carrera Venegas, Presidente CChC Talca

El impacto negativo en la calidad de vida de las personas y en la actividad económica provocado por esta pandemia se ha hecho cada vez más agudo, afectando particularmente a las familias más vulnerables de nuestra sociedad, a quienes el desempleo y la pobreza han comenzado a golpear cruda y cruelmente.

El aumento de la cesantía y la caída en el Producto Interno Bruto no tienen precedente alguno. Y todos estamos sufriendo sus efectos negativos. La tasa de desempleo en Chile llegó a 11,2%, el registro más alto en 16 años. El Banco Central (BC) informó que en mayo la economía cayó 15,3% en comparación con igual mes del año anterior. Sin duda una crisis profunda.

Las medidas que ha implementado el Gobierno, focalizadas específicamente en ayudar a las familias más necesitadas, no son suficientes. Es por eso que el apoyo realizado por las municipalidades, por ONGs, por agrupaciones de la sociedad civil y diversas instituciones privadas, tal como el realizado por la Confederación de la Producción y el Comercio (CPC), son fundamentales y complementarias para sortear de mejor forma este duro momento de nuestras vidas. Lo destacable no es solamente el aporte físico de la ayuda; la solidaridad es más que eso, es la dedicación del tiempo personal para ayudar, es poner a disposición la capacidad de gestión, la logística, la propia infraestructura y las redes para llegar con la ayuda a quienes más lo necesitan. En tiempos de crisis es lo que realmente se precisa, ayudar con una entrega total.

Sin duda, todas estas acciones e iniciativas, tanto las públicas como las privadas, nos han demostrado la relevancia de trabajar más unidos que nunca para abordar esta doble crisis, sanitaria y social, por la que estamos atravesando y que debemos enfrentar todos juntos para salvar con éxito los desafíos sin precedentes a los que nos hemos visto enfrentados, y que nos han puesto a prueba como sociedad.

Sin embargo y, pese a todos estos esfuerzos solidarios, tenemos la firme convicción de que hay un aspecto primordial que no debemos descuidar si queremos salir de esta crisis. Este es la reactivación económica. El país no se puede paralizar, debemos crear las condiciones que permitan dar continuidad laboral a nuestros trabajadores y entregar oportunidades a quienes no la tienen, pero, por supuesto, no a cualquier precio.

Este es uno de los mayores desafíos al que todos los sectores productivos, a nivel nacional, y específicamente el nuestro, el de la construcción, reconocido como uno de los rubros que genera mayor empleo y la mayor actividad económica en el país, nos hemos visto enfrentados. Estamos viviendo una dura realidad. Tenemos empresas con obras paralizadas, proyectos detenidos, sin carteras de obras y menos licitaciones en las cuales puedan postular, escenario que para todos es negativo, para los empresarios y también para los trabajadores. Lamentablemente, sin obras no hay empresa, y sin ejecución de obras no tenemos una fuente de trabajo que ofrecer.

En este contexto, nuestro gremio desarrolló el “Plan de Empleo y Reactivación”, que en su totalidad propone crear 600 mil fuentes de trabajo, en un periodo de tres años, y que se ejecuta con una inversión de US$ 22 mil 600 millones, cifra que contempla el aporte de la inversión privada e inversión pública en su conjunto.  

La propuesta, que ya ha sido presentada a diversos ministerios, a nivel nacional, debido a que involucra infraestructura, vivienda, salud y transporte, entre otras áreas, aborda objetivos prioritarios para los habitantes de nuestro país y se enfoca en satisfacer demandas sociales históricas asociadas a vivienda y equipamiento urbano, además de plantear una relevante inversión en más de 500 proyectos en movilidad urbana e interurbana; minería y energía; infraestructura hospitalaria e iniciativas destinadas a paliar el déficit hídrico.

Medidas, que, en su totalidad, beneficiarían a toda la población y que están orientadas a estimular e incentivar al retorno a la senda del crecimiento de nuestro país, por un camino conocido, debido a que iniciativas similares han sido aplicadas con éxito en Chile en crisis anteriores y que, en una situación tan excepcional, como la que estamos viviendo, requerimos con urgencia.

Ahora bien, para lograr los objetivos propuestos en el plan consideramos se deben cumplir una serie de “requisitos estructurales” y de ahí la relevancia de un estrecho trabajo colaborativo entre el sector público y el privado. Con esto me refiero a la necesidad de desarrollar políticas públicas para reducir la insolvencia de las empresas; trabajar en el perfeccionamiento de las relaciones contractuales; garantizar la certeza jurídica para el desarrollo de inversiones; promover  la eliminación de trabas regulatorias y de burocracia; impulsar una política de estímulos a la inversión privada y a la contratación y generar un plan de retorno, una vez controlada la pandemia, para iniciar la reactivación basado en protocolos sanitarios, como el que puso en marcha, de manera temprana, nuestra industria, mediados de marzo, priorizando siempre el cuidado de la salud de nuestros trabajadores y el de la comunidad en donde se desarrollan nuestras actividades.

Sabemos que estos meses han sido complejos para todos los sectores productivos y para todos los habitantes de nuestra región. Es por eso que valoramos las iniciativas que el Gobierno ha presentado y puesto en marcha en todas sus dimensiones. No obstante, para salir adelante, todos juntos, y que nadie se quede atrás, debemos trabajar con mayor firmeza; generar un clima de confianza, donde cada uno ponga lo mejor de sí para enfrentar la situación actual y dar celeridad a la implementación de planes reactivadores dinámicos, que se vayan desarrollando y actualizando en el tiempo y, que, por supuesto, consideren las necesidades particulares de cada región.

Saldremos adelante con esfuerzo, trabajo y empuje, como siempre lo hemos hecho como país, y lo que nos corresponde a nosotros como empresarios de la Construcción es poner a disposición nuestro compromiso y disposición para cumplir ese objetivo, siempre en una sólida estrategia público – privada para demostrar que en este tipo de crisis la solución es obra de todos.

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