El Centro de Prevención y Reparación de la Compañía de Jesús, junto a la Universidad de Chile y la Corporación Patrimonio Cultural de Chile iniciaron las gestiones para realizar la devolución del Premio Bicentenario que recibió Poblete B., como una señal de rechazo a los abusos cometidos y, sobre todo, como un reconocimiento a las víctimas del fallecido sacerdote, a quienes deseamos este gesto contribuya en su proceso de reparación.

La Provincia Chilena de la Compañía de Jesús, en conjunto con la Corporación Patrimonio Cultural de Chile y la Universidad de Chile declaran que:

Durante el año 2009, en virtud del convenio de colaboración suscrito para tales efectos, la Comisión Bicentenario (1), la Corporación Patrimonio Cultural de Chile y la Universidad de Chile, otorgaron el Premio Bicentenario al hoy fallecido sacerdote jesuita Renato Poblete Barth.

Diez años más tarde, gracias a la valentía de las víctimas de Renato Poblete Barth, quienes denunciaron los abusos sufridos por su parte, la Compañía de Jesús encargó una investigación independiente que permitió conocer de los graves hechos de abuso cometidos por el fallecido sacerdote.

De la misma forma, la devolución de este premio representa una acción simbólica ante la sociedad, coherente con la verdad y con los valores que como instituciones propiciamos y por los cuales queremos trabajar día a día.

Por su parte, tanto la Universidad de Chile como la Corporación Patrimonio Cultural, ambas integrantes del jurado junto con otras entidades y personalidades, y a quienes correspondía facilitar el lugar de la premiación y gestionar el proceso de entrega, respectivamente, conscientes de no contar con las atribuciones legales para declarar la nulidad del reconocimiento, expresan su deseo de retractación simbólica al otorgamiento del mismo, esto como una forma de solidarizar con las víctimas y de manifestar su condena a todo tipo de abuso sexual y de poder, respaldando así la iniciativa de la Compañía de Jesús de gestionar la devolución del premio, consistente en una escultura conmemorativa, a fin de que sea restituida a la Corporación de Patrimonio Cultural.

De esta manera, bajo el convencimiento de que aún queda camino por recorrer, las instituciones firmantes reafirmamos nuestro serio compromiso con el desarrollo armónico de la sociedad, sobre la base del respeto a la vida, la dignidad humana, la libertad, y la integridad física, psíquica y moral de todas las personas, en conformidad con la misión y vocación pública que inspiran nuestro quehacer.