Los grados de contaminación que sufre nuestro país en su aire, agua y suelo son graves. Sólo por contaminación atmosférica mueren prematuramente 4.200 personas al año y genera un gasto en salud de 8.000 MUS$. Estamos en los niveles más altos de contaminación de las ciudades del mundo. El origen se debe a vehículos con combustibles de origen fósil, industrias, plantas termoeléctricas, calefacción de viviendas entre otros, que hacen que se superen las garantías mínimas y normas para asegurar la salud de las personas.

En el caso del Sur, esto se ve agravado por el uso de la leña y entre estas ciudades Coyhaique lleva la delantera con un 98% de origen de leña, 94% proveniente de las casas para calefacción y cocina. Se han ido estableciendo estrategias y planes de descontaminación que tienen un alto costo y no dan garantías que estos fenómenos graves se resuelvan en períodos inferiores a 4 a 5 años.

La leña, aparentemente resulta más económica para el gasto familiar, por no considerar los daños que provoca. Urge establecer una política integral que la defina como combustible, para ser susceptible de fiscalización, garantizar el que sea utilizado en buena forma y en artefactos de doble cámara e ir incorporando otros combustibles menos contaminantes que tengan subsidios en períodos críticos.

El aislamiento de las viviendas, la educación, el uso del combustible adecuado como es el caso de la leña seca y la eficiencia, no resultan suficientes. En un país privilegiado para las Energías Renovables No Convencionales, en menos de 2 años se puede resolver de raíz el problema.

El alto costo en la salud y el perjuicio de las personas que además tienen garantías constitucionales, requieren de un cambio en las políticas de inversión pública en cada una de las regiones de acuerdo a sus características, de modo de que sean éstas las que puedan priorizar las obras e inversiones, para asegurar por un lado la salud de las personas y actividades económicas armonizadas entre sí y sustentables.

El Dr. Andrei Tchernitchin, por años con el Colegio Médico han investigado la contaminación del agua, mar, suelo en nuestro país, logrando influir de a poco en algunas políticas. Tenemos que aumentar la investigación e innovación y difusión de manera que la ciudadanía pueda también tomar un rol activo, para planes de descontaminación efectivos y una fiscalización de verdad.