Sin duda la campaña de vacunación ha sido un éxito.

Con una campaña de inmunización gratuita y voluntaria se dio a conocer que el objetivo a cumplir era que antes del 19 de febrero estuviera inmunizada toda la población mayor de 65 años -los  adultos mayores, enfermos crónicos, personal de salud- antes del primer trimestre; y que antes de julio estuvieran vacunados 15 de los 19 millones de habitantes del país.

Cómo se explica el éxito de este proceso, cuando a mediados de 2020 el gobierno se enfrentaba a un fuerte cuestionamiento por el manejo de la pandemia y el país alcanzaba las tasas de infección más altas de la región; y hoy, aparece como líder de América Latina en vacunación contra la enfermedad.

Según el registro de Our World in Data de la Universidad de Oxford, en América Latina siete naciones han empezado la inmunización y Chile se ubica en el primer lugar de la región, al aplicarle, al menos, una dosis al 3,17 % de cada 100 habitantes. Le siguen Brasil, con el 1,6 %; Costa Rica, con el 1,13 %; Argentina, con el 1,04 %; México, con un 0,56 %; Ecuador, con el 0,04 %, y Bolivia, con el 0,03 %.

Según BBC Mundo algunas de las claves para entender que Chile lidere el proceso de vacunación las entrega el director regional del PNUD para América Latina y el Caribe, Luis F. López-Calva, quien señala  que “para que una campaña de vacunación sea exitosa hay tres factores importantes a tener en cuenta: primero tener los recursos financieros para adquirir las vacunas; segundo tener una buena estrategia para hacer la distribución de las vacunas; y, después, tener la capacidad institucional y la estructura gubernamental para implementarla. Esas tres características se cumplen bien en el caso de Chile”.

Chile se movió rápido y firmó acuerdos con distintas laboratorios desarrolladores de vacunas para el covid. El resultado es que, hasta ahora, tiene comprometidos más de 35 millones de vacunas, de las cuales 10 millones son de la estadounidense Pfizer-BioNTech; otras 10 millones de la china Sinovac; y el resto de AstraZeneca, Johnson&Johnson y la plataforma Covax, impulsada por la Organización Mundial de la Salud para garantizar un acceso universal a la eventual vacuna. Además, está en conversaciones para comprar dosis de la vacuna rusa Sputnik V, con lo que pronto podría garantizar las dos dosis necesarias para toda la población.

El país, también, fue el primero en América del Sur en comenzar a vacunar contra la covid-19. Las autoridades sanitarias iniciaron el 24 de diciembre la vacunación al personal médico de primera línea, con las dosis provistas por Pfizer/BioNTech; a las que sumó las del laboratorio chino Sinovac en una masiva campaña que comenzó la semana pasada.

Para ello, hay que tener en cuenta que Chile tiene los recursos para hacerse con la vacuna. Tiene uno de los mayores PIB per cápita de la región, aunque también hay que tener en cuenta que tiene una tasa de desigualdad más alta que el promedio de la OCDE. Y esa es, justamente, una de las principales críticas: que posee recursos, pues la pandemia ha sido pagada solo por los trabajadores, quienes han debido ocupar sus ahorros previsionales frente a la casi nula ayuda del Estado.

Además, Chile apostó por una estrategia de diversificación en la compra de vacunas. En ese sentido, López-Calva considera que apostar por la diversificación en la compra fue importante, diferenciándose de algunos países de altos ingresos, que apostaron solo por vacunas occidentales.

Segunda razón: La estrategia para la distribución de las vacunas.

Chile, además, cuenta con una red de atención de salud primaria sólida y con experiencia otras campañas de vacunación anuales, de acuerdo al MINSAL. La Red Asistencial de cada Servicio de Salud está constituida por el conjunto de establecimientos asistenciales públicos, los establecimientos municipales de atención primaria de cada territorio y los establecimientos públicos o privados que mantienen convenios con el Servicio de Salud respectivo.

Tercera Razón: Capacidad institucional y la estructura gubernamental.

Tanto la robusta red de salud primaria, como la experiencia en campañas de vacunación, han facilitado la logística para la distribución.

En relación con esto, Chile tendría una ventaja “tenemos una población pequeña y está muy concentrada en la región Metropolitana. Solo en la región Metropolitana hay ya 423.007 personas vacunadas, de las cuales 7.790 ya recibieron la primera dosis, según datos del Ministerio de Salud”.

Además de tener la capacidad institucional, en términos de centros de salud, López-Calva destaca también la utilización de recursos materiales y humanos existentes para acelerar el ritmo de vacunación, citando a otros profesionales de la salud, como dentistas, matronas y personal médico en general.

En suma, “Ha sido una estrategia que ha funcionado bien y creo que otros países pueden aprender de ella”, apunta el director regional del PNUD.