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A través de la inclusión y el desarrollo de aptitudes musicales y artísticas, este recinto educacional consolida su enseñanza y formación, único en su tipo en todo el norte de Chile.

 

“Acá se hace una excelente obra”, comentó Edith Barraza, madre de Rodrigo González, uno de los 50 alumnos del Colegio Luis Braille en la comuna de La Serena, que esta semana conmemora 42 años de existencia.

 

Un establecimiento educacional que atiende a niños, niñas y jóvenes con distintos grados de discapacidad visual. Para Rodrigo, esta escuela es su segundo hogar. “Es una bonita experiencia, porque hay niños no videntes que están en sus casas sentados sin hacer nada. En cambio acá, podemos jugar, divertirnos y recrearnos”, dijo el alumno valorando el trabajo y aprendizaje de la comunidad escolar.

 

“Mi hijo llegó a primero básico y le han dado una gran educación, como cualquier colegio. En todo lo que es la vida diaria nos han ayudado”, agregó su madre, Edith.

 

Actualmente, en este colegio trabajan 30 docentes, los que entregan una formación integral desde los primeros meses de vida hasta octavo básico, basada en la inclusión pedagógica, social y el desarrollo de las aptitudes musicales, para seguir con su enseñanza en otros establecimientos.

 

Precisamente, el Intendente Claudio Ibáñez resaltó el carácter integrador de este colegio y manifestó que “tenemos que hacernos cargo de incluirlos, que desarrollen sus talentos y capacidades porque así pueden insertarse en la comunidad. En el fondo tenemos que darle las oportunidades a todos y como Gobierno Regional tenemos diversas iniciativas para ayudarlos, a través de la cultura, la educación y el apoyo social”.

 

La Directora del establecimiento María Soledad Hernández, indicó que este aniversario invita a la sociedad a fortalecer el compromiso con la educación especial. “La sociedad somos todos, y debemos crear espacio de equidad, de igualdad de oportunidad, respeto a las diferencias, de no discriminación e inclusión, y este colegio ha protagonizado este proceso”, manifestó.

 

Y a lo largo de su historia, el colegio también ha marcado un precedente a nivel nacional e internacional en torno a su proyecto educativo, incluso, afirmó la directora “estamos colaborando con la elaboración de una nueva constitución. Queremos que al educación especial esté presente para que las demandas estén en un nuevo texto y no sigamos siendo invisibles”.

 

El inicio del trabajo se remonta al año 1974, cuando comenzó a impartir clases y apoyo educacional a jóvenes con discapacidad visual en La Serena en calle Pení. Labor que posteriormente permitió establecerse en su actual ubicación en la Avenida Cuatro Esquinas, en el terreno que fue donado por antiguos vecinos del sector de los Huertos Familiares, y donde hasta hoy se ejecuta uno de los más destacados proyectos pedagógicos de carácter inclusivo de la zona norte del país.